Historia
Del monte Tang a Murcia
Ocho momentos en el camino del matcha.
China · s. VIII
El primer libro del té
En la dinastía Tang, Lu Yu escribe el Cha Jing, el clásico del té. El té se prensaba en tortas, se molía y se hervía. Ya entonces era materia y método: agua, fuego, medida.
China · s. XI
El té batido
En la dinastía Song aparece el diancha: el té en polvo batido en el cuenco hasta la espuma. Se celebran torneos para juzgar el color y la textura. El gesto que hoy conocemos empieza aquí.
Japón · 1191
Eisai trae la semilla
El monje zen Eisai vuelve de China con semillas y con el modo de batir el té. Años después escribe el Kissa Yōjōki: beber té para cuidar la vida. El matcha echa raíces en Japón.
Japón · s. XVI
Sen no Rikyū y el chanoyu
El maestro Sen no Rikyū depura la ceremonia del té. Una sala pequeña, pocos objetos, un solo encuentro. El lujo se vuelve atención: cada gesto cuenta, nada sobra.
Estética
Wabi-sabi
De aquel silencio nace una idea de belleza: lo sencillo, lo desgastado, lo que pasa. Un cuenco irregular vale más que uno perfecto. La imperfección, mirada con calma, es plena.

el árbol El campo
Sombra, piedra, grado
Semanas antes de la cosecha, la planta se cubre. La sombra concentra el verde y el dulzor. La hoja se seca sin nervios (tencha) y se muele en piedra. De ahí el grado ceremonial.
Uji, Kioto
El origen
En las colinas de Uji, junto a Kioto, el matcha encuentra su casa desde hace siglos. Agua, niebla y paciencia. De ahí viene la hoja que servimos.
Murcia · hoy
Por qué aquí, por qué ahora
Murcia tiene luz y huerta, y un modo pausado de estar. Traemos el matcha a una ciudad que sabe esperar la fruta. Un salón para beber despacio, entre madera y verde.
La historia continúa en Murcia, con cincuenta socios fundadores.